A pesar de que me encantan los deportes, el Soccer no es parte de mis predilecciones. Como cada cuatro años y quizás como todo buen dominicano que aprovecha cualquier momento para compartir entre amigos, disfruto al máximo la algarabía que representa esta competencia entre la población y que de alguna manera nos envuelve por dos meses. Este año, y no es que le haya dado gran seguimiento a los anteriores, tuvo para mi especial connotación. Ya no se trataba de los jugadores famosos, de si Ronaldo o Roberto Carlos, no se trataba de Beckham o Ronaldinho, esta vez tuvo un significado muy especial y de alguna manera aleccionador. Todo empezó por darle apoyo a un país menos favorecido y con ello, al final de la justa, haber ganado conocimiento sobre una nación alejada de mis coordenadas geográficas y mercadológicas para así, de alguna manera, apoyar a la misma mediante la difusión en mi entorno de su cultura, turismo, economía, etc.; una forma de poner en mi mapa un lugar que por cuestione...
¨No tiene sentido vivir sin intentar al menos hacer felices a los otros...aquellos cuya voz se queda escondida en el silencio¨ sp