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Mostrando entradas de 2016

Invitadas de honor

Me decidí a ir nueva vez.  Estuve en el encuentro previo y esta vez sentí temor. Como el que ya fue y sabe lo que enfrentará y esperaran. Entonces no hay excusas para fallar. El día de la partida dejé todo atrás, salí sola sin despedirme. Descendí al primer piso con todo el equipaje, un taxi me esperaba bajo lluvia y apenas quedaban 20 minutos para llegar al punto de encuentro antes del destino final.  No era la primera vez que el lugar de destino me esperaba, era un recorrido que acostumbraba a realizar toda mi vida. Lo diferente esa vez era la finalidad del viaje y los que me aguardaban al final del trayecto. En el punto de encuentro observé la guagua.  Siempre me sucede, luego que la veo me tranquilizo y me preparo para tener un viaje tranquilo. Surge cierta conexión al sentirme que estoy en casa o por lo menos que casi llegare.   Como es habitual en este tipo de recorridos, me aproximo a un asiento con la ventana disponible; es que siento cierta satisfacció...

A quien esperamos para sonreír ?!

Dos frases recuerdo de mi abuela paterna. Ella fue enfática al decirme que no estaba de acuerdo con ningún tipo de opresión. La otra  fue mirando al viento. Como si nadie la escuchara,  entre sus dientes rumoreo: Dolor ajeno no quita sueño...   Su repertorio era vasto, pero esas dos quedaron deambulando en mi cabeza como si las hubiera dicho para que nunca las olvidara. Hoy entre una cosa y tantas recordé esa  última   frase como una manera de reflexionar sobre la necesidad constante que tenemos de ser socorridos por un pie de amigo para poder sonreír. Esos amigos siempre estarán y debemos nosotros servir en el mismo sentido para otros, sin embargo, debemos reconocer que, con la ayuda de Dios, siempre se rá  nuestra responsabilidad, buscar la manera de levantarnos a nosotros mismos y ser felices.   Nuestra felicidad no esta sujeta a  nadie, sino que probablemente dependerá de la reacción que causan nuestras acciones en los demás. ...

El acceso a los servicios de salud como derecho fundamental.

La prestación de los derechos económicos y sociales por parte de los gobiernos es considerada una obligación de medio, en el entendido de que su cumplimiento está sujeto a condiciones ambientales y de capacidad de los países. El Estado queda obligado a hacer lo razonablemente posible en lograr el cumplimiento de los mismos, de ahí que al tener que determinarse que es lo razonable, su vulneración es de difícil comprobación por la vía judicial. En ese sentido, nos atrevemos a decir que su exigibilidad es casi nula en países subdesarrollados o en vías de desarrollo, como es el caso de la República Dominicana. La Constitución dominicana se refiere a la salud integral como uno de los derechos económicos y sociales que el Estado debe garantizar a todas las personas, haciendo una reserva especial para la población de menor ingreso al indicar que la asistencia médica y hospitalaria será gratuita a personas de bajo recursos.Esa cobertura a cuenta del Estado no puede materializarse sin dos p...