El viaje tenía tiempo estructurándose en mi mente. La situación del pueblo haitiano y el estado habitual en tierra dominicana, la crecida del lago Enriquillo, causando pérdidas a los agricultores y preocupación a científicos de Rep. Dominicana y Puerto Rico sobre el desborde de lo que bien podría ser síntoma de una posible reubicación del caudal original hacia las Caritas de los Indios, de lo que fue el brazo de Mar que entraba por la Sierra de Bahoruco desde Haití. Posteriormente, el aterrador sismo que con furia levanto las raíces del pueblo haitiano y que hasta hoy no han podido avanzar más allá de lo que le permite un 15% sobre el valor total de las donaciones hechas por la comunidad internacional. El recorrido fue fantástico desde el punto de vista de las vías que comunican las provincias y los pueblos entre sí. Poco tránsito, al parecer por el feriado. Supongo que los turistas prefieren otras zonas del país. Salvo la ruta de Jochy Santos (El Sur también existe) y unos que otros ...
¨No tiene sentido vivir sin intentar al menos hacer felices a los otros...aquellos cuya voz se queda escondida en el silencio¨ sp