Quinientos años, al inicio la misma historia, la misma sangre, la misma tierra con iguales dueños, el aborigen "Indio", Taino, Arawak y Caribe, cinco cacicazgos; Haití o Babeque, tierra de ensueño bañada por dos océanos y un hermoso mar, con una extensa cordillera que la cruza sin importar nacionalidad, oronda la isla entre dos colosas masas de tierra continental, sostenidas por la misma simiente, la misma raíz separada por el destino, por cuestiones políticas ajenas a las tierras de ultramar, hoy geográfica y políticamente dividida en dos naciones, dos grupos culturales que lucharon separadamente por su identidad, por su libertad, por el derecho a elegir su destino conforme a sus creencias y necesidades, por ser pueblos libres con igualdad, sin opresión de naciones extrañas alejadas a su realidad. Así nacen Haití y República Dominicana, naciones hermanas, con historias entrelazadas, permanentemente unidas, tan solo 360 kilómetros de cauce y caliche la separan y sin embargo t...
¨No tiene sentido vivir sin intentar al menos hacer felices a los otros...aquellos cuya voz se queda escondida en el silencio¨ sp