Todo empieza desde el seno de nuestra familia, pasa por los centros educativos y círculos sociales, para luego concluir en los medios de comunicación. Qué nos pasa que estamos ausentes de lo que pasa? Nos mantenemos más al día las situaciones que rodean artistas archifamosos, ajenos a nuestra tierra y totalmente desinteresados de la misma, que a la realidad que vive nuestro país. Si nos llegamos a enterar de algo es porque está bastante sazonado en uno que otro medio, que por "alguna razón”se hace eco de la noticia, quizás de una manera desinteresada, quizás...
Nuestra sociedad solo habla de Louis Vuitton, de los sitios trendys, de la familia social de moda, del Estado y sus Ministros, que ahora muchos son más del Jet Set que servidores públicos. Todo gira en torno a lo que genere noticia o de lo que pueda dañar o porque no, beneficiar los intereses de un sector. Aquellos que están más alejados del casco urbano, los que no les interesan las plazas de la ciudad y los nuevos polos turísticos y centros comerciales, tienen sus propios iconos, que en su mayoría no son más que aquellos que han alcanzado poder y surgido desde su misma simiente, pero no siempre a base de las buenas prácticas. Expresión del pueblo que se revela contra la cima de la pirámide social y hasta del mismo Estado que le da la espalda.
Qué hay de nuestro país? Sí, ese mismo con 48,730 kilómetros cuadrados y una supuesta población de diez millones de habitantes. De ese situado en el mismo trayecto del Sol como un día plasmó el gran poeta Pedro Mir. De ese gran pedazo de isla enclavada en el Mar Caribe y hasta bañada del Océano Atlántico, de su historia, de sus próceres, de su gente de campo, de esas personas que están alejadas del Distrito Nacional, tanto que casi forman otra nación. Acaso en ocasiones nos levantamos preguntándonos, que hay más allá de nuestras narices? Qué germen se está carcomiendo nuestra identidad y nos está impidiendo llevar de boca en boca nuestro orgullo patrio a través de generaciones? Qué está pasando que en una misma Patria nace un pueblo con sentimiento Apatrida por carencia de valores culturales que los una a la raíz. Será que no nos damos cuenta que una nación se hace sostenible por sus millones de pisadas. Gente unida por un vínculo común llamado cultura. Que cuando nada nos une se abren las brechas sociales y se crean naciones dentro de naciones. Olvidamos que algún genio dijo “Divide y Vencerás”, tendríamos que investigar la Tesis de cuando esa división es originada dentro de la misma raíz.
A quién le estamos dejando nuestra nación? Herencia de generaciones que lo dieron todo para que subsistiera. Nuestros hijos no conocen las canciones a nuestra patria, himnos a la bandera, a Duarte, Sánchez y Mella. Aquellas historias contadas por generaciones han perdido valor y preferimos venderle una cultura extranjera y hablarle de Harry Potter y Hannah a Montana. No es que esté mal, soy fiel abanderada de la globalización y conocimiento de naciones, pero hasta donde eso debe sacarnos nuestra esencia y olvidarnos de qué estamos hechos. Nuestro turismo interno se circunscribe a ciertos lugares de moda con carreteras propias, lo que nos impide de vez en cuando entrar a un paraje y ver su gente, adquirir sus productos y ayudar económicamente , aún sea de esporádicamente, pero hacerlo.
Ya no nos interesa saber que pasa. Que hay en esos parajes y pueblos remotos, como están los servicios públicos funcionando, de que trata el plan social hospitalario, como va la muchacha de nuestra casa a recibir atención médica primaria, como son los centros educativos públicos, las carreteras intermunicipales, el agua “potable”, en fin, en que invierte el Estado lo que, razonable o irrazonablemente, aportamos a la nación. Estamos dejando un pedazo de país desolado, sin ojos y voces capaces de defender a los que no pueden expresarse. Estamos abriendo brechas desocupando terreno social sin detenernos a pensar que una vez se pierde algo es difícil volver a recuperar.
Los grandes derrumbes de imperios se han dado por pérdida de cultura e identidad, eso representa islas de grupos sociales, es ahí cuando una nación es vulnerable a cualquier injerencia extranjera, de cualquier tipo, social, cultural, económica o política. Cuando nos desconocemos a nosotros mismos y no nos duele nuestra raíz, ahí ya se ha perdido todo. Cualquier cosa puede pasar.
Tenemos la responsabilidad de sembrar en las nuevas generaciones el sentimiento por los sucesos de nuestra isla. Por nuestra gente. Son ellos que deben estar preparados para afrontar el nuevo cambio social y cultural de nuestra nación y tratar de mantener nuestra identidad. Nos corresponde sembrar la semilla, retomando lo que hasta hoy pudieramos haber perdido.
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