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Mi chiquito: Joan Marco Curiel Peralta

Increíble cómo te mueves dentro de mí. No paras ni un segundo y cuando no te siento he tomado el hábito de tocar mi vientre de manera que logres un movimiento que me haga sentir acompañada. Siempre te la ingenias para hacerme sonreír mientras trabajo o cuando trato de descansar. Con tu llegada se confirmo el propósito de Dios en mi familia. De extenderla, de afirmarla, de ser instrumento de Dios en la tierra para su obra. Se confirmo la palabra de Dios en nuestra familia cuando dijo "Varones de Dios que servirán al Ministerio". Dios se encargo de mostrar tu llegada pero no fue hasta meses después que vimos el milagro de tu existencia. Desde entonces nos preparamos para el día que estés, deseando ansiosos ver tu rostro y que ocupes la tercera cama junto a tus hermanos. Juan Elías te cuida mucho, está pendiente de que no haga fuerzas, desde ya coordina las tomas de leche y la manera en que te cargara. Jean Antonio es muy pequeño pero ya sabe tu nombre... Maco, así te dice :). Sabe que estas en mi panza y la besa de manera traviesa. Ellos son tus hermanos, tus compañeros de vida, tus amigos. Nos sentimos agradecidos y privilegiados de tenerte entre nosotros. Tu padre y yo no paramos de pensar en ese día cuando llegues, cuando tu sonrisa inunde la casa, cuando por primera vez logremos tocar tu rostro y abrazarte después de largos meses de espera. A mí me harás falta cada mañana con tus vueltas en mi panza pero nada se comparara con tenerte junto a nosotros completando el equipo de mis mosqueteros, mis príncipes, mis varones de Dios. Te amo chiquito, y cada día es uno menos para sostenerte en mi pecho, acariciarte, contemplarte y educarte mientras me gozo de la maravillosa forma en que Dios escudriña los corazones para darnos aun lo que no nos atrevemos a pedir. Te amo desde el momento en que tuve la sospecha, desde el instante en que se me ocurrió pensar que podía estar embarazada, desde ese momento me aferre a ti y jamás te quise soltar. Te amo Joan Marco y nunca dejare de dar gracias a Dios por el milagro de tu presencia en nuestras vidas. Eres la bendición luego de la promesa y el pacto de Dios en nuestra vida.

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ADMIRO.

Admiro a quien ha fallado y sabe rectificar,a quien ha herido y se atreve a pedir perdón, al que cae y reune las fuerzas para levantarse, a quien contra todo pronóstico emprende un camino sin temor a devolverse. Reconozco un gran valor en quien no teme a equivocarse por expresar lo que piensa, siempre que lo haga respetando el derecho de los demás, a quien puede cambiar de opinión sin prejuicios, a quien ríe sin motivo aparente, al que escucha atento antes de hablar. Me encantan los que motivan, aquellos que no conocen la envidia, los que se entregan, los que no esperan sin tener que dejar de dar. Admiro a los auténticos , esos que su fuerza está en la simpleza de la humildad, a los que no siguen el resto, sino el fundamento de su felicidad.

Mi principito

Aún no llegas y ya vas dejando en mi un deseo enorme de sonreir. Mi nuevo pedacito de luz que se une al existente para formar el complemento perfecto de este equipo que solo hizo desearte. La razón que añadio nuevas fuerzas a nuestro diario vivir. El rostro de la misercordia de Dios que aun en circunstancias inesperadas muestra su gloria para decirnos que TODO es en su tiempo perfecto. Ni mas ni menos, SU tiempo. Aún no te conocemos y ya haces falta, tu espacio se hizo desde el momento en que supimos que estabas, tu lugar esta guardado para ese hermoso dia en que llegues a contarnos las maravillas que Dios tiene para nosotros a traves de ti. Tu papá, Juancho Elias y yo te esperamos principito.