Admiro a quien ha fallado y sabe rectificar,a quien ha herido y se atreve a pedir perdón, al que cae y reune las fuerzas para levantarse, a quien contra todo pronóstico emprende un camino sin temor a devolverse. Reconozco un gran valor en quien no teme a equivocarse por expresar lo que piensa, siempre que lo haga respetando el derecho de los demás, a quien puede cambiar de opinión sin prejuicios, a quien ríe sin motivo aparente, al que escucha atento antes de hablar. Me encantan los que motivan, aquellos que no conocen la envidia, los que se entregan, los que no esperan sin tener que dejar de dar. Admiro a los auténticos , esos que su fuerza está en la simpleza de la humildad, a los que no siguen el resto, sino el fundamento de su felicidad.
Aún no llegas y ya vas dejando en mi un deseo enorme de sonreir. Mi nuevo pedacito de luz que se une al existente para formar el complemento perfecto de este equipo que solo hizo desearte. La razón que añadio nuevas fuerzas a nuestro diario vivir. El rostro de la misercordia de Dios que aun en circunstancias inesperadas muestra su gloria para decirnos que TODO es en su tiempo perfecto. Ni mas ni menos, SU tiempo. Aún no te conocemos y ya haces falta, tu espacio se hizo desde el momento en que supimos que estabas, tu lugar esta guardado para ese hermoso dia en que llegues a contarnos las maravillas que Dios tiene para nosotros a traves de ti. Tu papá, Juancho Elias y yo te esperamos principito.
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