Esos eventos que paralizan y mueven la emociones de mi país, aún no han pasado a ser indiferentes para mí. Estos días he dejado escapar algunas lágrimas por una persona que si bien nunca traté, se hizo parte de nuestras vidas a través de su intervención diaria en los medios.
Don Freddy Beras Goico, con luces y sombras... quien no. Con su partida,toda una nación se ha puesto a reflexionar sobre nuestro paso por la vida y el rol que estamos ejeciendo de cara a la voluntad de Dios.
Todos fuimos diseñados con un propósito, un ministerio que pocos han podido ejercer, en la mayoría de los casos quizas por ignorar la voz interna que mueve nuestro corazón, que no es más que el Espíritu de Dios en nosotros.
En lo particular, es posible que no haya encontrado ese propósito, pero sé que lo hay. Sé que hay un Dios que fija un plan y nos da libertad de seguirlo o no. Siempre dándonos una pequeña pista; talentos, dones, paz y gozo al hacer las cosas, etc.
La presencia de Dios es real y se manifiesta de la manera más sublime que podamos imaginar. Las veces, tal vez no tantas como él quisiera, que he podido sentir su presencia, ha sido en lugares y momentos apasibles; temprano de mañana, sus abrazo de brisa fresca y sus palabras de hojarascas alegres son perceptibles tan solo abriendo los ojos espirituales. Cuando nuestra alma toca un nivel de sensibilidad tal que no sabemos su origen, ahí está Dios, cuando sentimos que una flor nos sonríe, es su rostro frente al nuestro. Cuando nos conmovemos al sentir el sonido del viento a media tarde, es su mano derecha que nos toma y nos muestra la realidad de la vida a nuestro alrededor. Que nos enseña la realidad de su existencia.
No todos seremos famosos, sin embargo, podemos llenar corazones en un entorno necesitado de amor. No importa en que lugar del mundo nos encontremos o en qué posición social nos ubiquemos, estamos llamados a hacer la diferencia en los demás. Nuestro propóstio siempre debe empezar por poner el nombre de Dios en la sonrisa de los demás, de la forma en que tengamos la oportunidad de hacerlo. Al final, el transitar por la vida se trata de eso; dar amor, y hacerlo en nombre de Dios, el resto vendrá por añadidura
Hay personas que tienen la dicha de ponerle el punto final a su vida con la firma de Jesús. Nosotros, los que aún respiramos, estamos a tiempo de hacerlo.
Don Freddy Beras Goico, con luces y sombras... quien no. Con su partida,toda una nación se ha puesto a reflexionar sobre nuestro paso por la vida y el rol que estamos ejeciendo de cara a la voluntad de Dios.
Todos fuimos diseñados con un propósito, un ministerio que pocos han podido ejercer, en la mayoría de los casos quizas por ignorar la voz interna que mueve nuestro corazón, que no es más que el Espíritu de Dios en nosotros.
En lo particular, es posible que no haya encontrado ese propósito, pero sé que lo hay. Sé que hay un Dios que fija un plan y nos da libertad de seguirlo o no. Siempre dándonos una pequeña pista; talentos, dones, paz y gozo al hacer las cosas, etc.
La presencia de Dios es real y se manifiesta de la manera más sublime que podamos imaginar. Las veces, tal vez no tantas como él quisiera, que he podido sentir su presencia, ha sido en lugares y momentos apasibles; temprano de mañana, sus abrazo de brisa fresca y sus palabras de hojarascas alegres son perceptibles tan solo abriendo los ojos espirituales. Cuando nuestra alma toca un nivel de sensibilidad tal que no sabemos su origen, ahí está Dios, cuando sentimos que una flor nos sonríe, es su rostro frente al nuestro. Cuando nos conmovemos al sentir el sonido del viento a media tarde, es su mano derecha que nos toma y nos muestra la realidad de la vida a nuestro alrededor. Que nos enseña la realidad de su existencia.
No todos seremos famosos, sin embargo, podemos llenar corazones en un entorno necesitado de amor. No importa en que lugar del mundo nos encontremos o en qué posición social nos ubiquemos, estamos llamados a hacer la diferencia en los demás. Nuestro propóstio siempre debe empezar por poner el nombre de Dios en la sonrisa de los demás, de la forma en que tengamos la oportunidad de hacerlo. Al final, el transitar por la vida se trata de eso; dar amor, y hacerlo en nombre de Dios, el resto vendrá por añadidura
Hay personas que tienen la dicha de ponerle el punto final a su vida con la firma de Jesús. Nosotros, los que aún respiramos, estamos a tiempo de hacerlo.
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