No es difícil traspasar tu alma a través de tu alegría. Eres sencillamente tú, radiante al sonreír, al mirar con una ternura angelical. Tus ojos muestran la bondad de tu alma y no hay forma de escapar a tu encanto cuando lo abres enormes y brillantes buscando alegrar al que esta a tu lado. Sencillamente tú mi Juan Elias, con un corazón inmenso y alma pura, siempre dispuesto a cooperar, siempre atento, detallista, reflexivo, comprensivo y pícaro a la vez. Eres mi día feliz, mi momento favorito, mi aliento de vivir, eres mi hoy y mi mañana, las fuerzas de mi existencia, mi pedacito de luz. Jamás podría pedirle más a Dios que no fuera exclusivamente tu felicidad. Te amo mi Juancho Elias!
Admiro a quien ha fallado y sabe rectificar,a quien ha herido y se atreve a pedir perdón, al que cae y reune las fuerzas para levantarse, a quien contra todo pronóstico emprende un camino sin temor a devolverse. Reconozco un gran valor en quien no teme a equivocarse por expresar lo que piensa, siempre que lo haga respetando el derecho de los demás, a quien puede cambiar de opinión sin prejuicios, a quien ríe sin motivo aparente, al que escucha atento antes de hablar. Me encantan los que motivan, aquellos que no conocen la envidia, los que se entregan, los que no esperan sin tener que dejar de dar. Admiro a los auténticos , esos que su fuerza está en la simpleza de la humildad, a los que no siguen el resto, sino el fundamento de su felicidad.
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