Treinta y tantos años y parece que no ha pasado nada. Recien me doy cuenta que no soy la niña de antes con un cargamento de sueños como para elegir. El tiempo pasa factura a nuestro cuerpo y luce que el mundo se restringe y las posibilidades se agotan. Esa amplia sonrisa ahora se acomoda al mejor perfil, la piel tersa luce diferente y lo que parecía extraño no son mas que ciertas manchas tropicales en nuestro rostros, manchas que dibujan el caribe en nuestras miradas. Todo se torna extraño frene al espejo, justo llega un día en que te fijas, sin embargo, ha tomado tiempo el cambio, solo que no lo notamos. Empiezan las preguntas existenciales seguidas de días absorventes en un mundo interior que deja perplejos a los que nos rodean. Ya no son los mágicos 20 años donde todo se encuentra perfectamente ubicado y no hay temores a close up tecnológico, las fotos salen bien sin importar la toma. Luego del período invitable de aceptación a vivir con esta otra persona que asume de manera conjunta el timón de nuestras vidas y a quien además de amar decidimos aceptar, nacen las bondades de esta nueva etapa.
Para muchas ya existe una vida que se desprende de nuestras vidas, un ser pequeño que mágicamente inyecta nuevas ilusiones, se practican nuevos talentos y hasta se modifican aspectos antes imposibles de ser considerados. Se disfruta plenamente del tiempo, cada segundo cuenta, cada sonrisa vale y cada mañana es un nuevo renacer. Te das cuenta que mas allá de ti hay vida, entonces te complementas con otras, aprendes, absorves y sobre todo das. Esos detalles físicos que te pudieron haber matado de la decepción ahora de alguna forma son perfectamente llevaderos, sobre todo si se toma en cuenta que en este punto el alma rejuvenece contrario al ciclo biológico externo... son cuestiones inversamente proporcionales. Se descubre el significado de la palabra amistad antes un poco abusada, nos damos cuenta que la amistad es mas que estar de acuerdo en todo, implica constantes desacuerdos en el marco del respesto, admiración y apoyo absoluto sin importar qué. Nuestros brazos albergan corazones rotos por cuestiones que ya se hemos vivido y que definitivamente sabemos que pasaran. La palabra perdón se hace una filosofía de vida y es que se aprecia el valor de dar y no tanto el hecho de recibir. La distancia es simplemente un asunto de ubicación, la presencia no se cuenta por las veces en que nos fuimos de fiesta sino las que aún sin haber avisado estuvimos ahí para lo que se necesitara, se trata de calidad de tiempo no de cantidad, entonces definitivamaente aprendemos a administrar y a poder aprovechar cada segundo con nuestros seres queridos al punto de reir con la misma historia sin variar la intensidad.
En definitiva, la vida es un constante cambio, estamos llenos de vueltas que dar por lo tanto mucho que conducir. Siempre tendremos la oportunidad de sumar, de re inventar y de aportar. A partir de ahora, supongo que se pierde el miedo al tiempo y su paso por nuestra vida y solo aguardamos espectante a los retos de cada nuevo amanacer.
Las crisis existenciales momentaneas son un hecho y definitivamente, luego de cada una debemos buscar fortalecer nuestro ser.
Para muchas ya existe una vida que se desprende de nuestras vidas, un ser pequeño que mágicamente inyecta nuevas ilusiones, se practican nuevos talentos y hasta se modifican aspectos antes imposibles de ser considerados. Se disfruta plenamente del tiempo, cada segundo cuenta, cada sonrisa vale y cada mañana es un nuevo renacer. Te das cuenta que mas allá de ti hay vida, entonces te complementas con otras, aprendes, absorves y sobre todo das. Esos detalles físicos que te pudieron haber matado de la decepción ahora de alguna forma son perfectamente llevaderos, sobre todo si se toma en cuenta que en este punto el alma rejuvenece contrario al ciclo biológico externo... son cuestiones inversamente proporcionales. Se descubre el significado de la palabra amistad antes un poco abusada, nos damos cuenta que la amistad es mas que estar de acuerdo en todo, implica constantes desacuerdos en el marco del respesto, admiración y apoyo absoluto sin importar qué. Nuestros brazos albergan corazones rotos por cuestiones que ya se hemos vivido y que definitivamente sabemos que pasaran. La palabra perdón se hace una filosofía de vida y es que se aprecia el valor de dar y no tanto el hecho de recibir. La distancia es simplemente un asunto de ubicación, la presencia no se cuenta por las veces en que nos fuimos de fiesta sino las que aún sin haber avisado estuvimos ahí para lo que se necesitara, se trata de calidad de tiempo no de cantidad, entonces definitivamaente aprendemos a administrar y a poder aprovechar cada segundo con nuestros seres queridos al punto de reir con la misma historia sin variar la intensidad.
En definitiva, la vida es un constante cambio, estamos llenos de vueltas que dar por lo tanto mucho que conducir. Siempre tendremos la oportunidad de sumar, de re inventar y de aportar. A partir de ahora, supongo que se pierde el miedo al tiempo y su paso por nuestra vida y solo aguardamos espectante a los retos de cada nuevo amanacer.
Las crisis existenciales momentaneas son un hecho y definitivamente, luego de cada una debemos buscar fortalecer nuestro ser.
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