Ir al contenido principal

A quien esperamos para sonreír ?!

Dos frases recuerdo de mi abuela paterna. Ella fue enfática al decirme que no estaba de acuerdo con ningún tipo de opresión. La otra  fue mirando al viento. Como si nadie la escuchara,  entre sus dientes rumoreo: Dolor ajeno no quita sueño...   Su repertorio era vasto, pero esas dos quedaron deambulando en mi cabeza como si las hubiera dicho para que nunca las olvidara.

Hoy entre una cosa y tantas recordé esa última frase como una manera de reflexionar sobre la necesidad constante que tenemos de ser socorridos por un pie de amigo para poder sonreír. Esos amigos siempre estarán y debemos nosotros servir en el mismo sentido para otros, sin embargo, debemos reconocer que, con la ayuda de Dios, siempre se nuestra responsabilidad, buscar la manera de levantarnos a nosotros mismos y ser felices.   Nuestra felicidad no esta sujeta a  nadie, sino que probablemente dependerá de la reacción que causan nuestras acciones en los demás.  La felicidad no esta en recibir, sino en dar y para ellos debemos estar en capacidad de tomar conciencia de nosotros y aprender a valorarnos en la manera que fuimos creados y formados por  el medio ambiente que nos rodea. Esa valoración siempre incluirá el auto perdón y la aceptación. 

Conocernos y aceptarnos es fundamental para  buscar alcanzar un equilibrio emocional y poder ofrecer a los demás lo mejor de nosotros mismos. En la medida que nos amamos y nos sentimos bien  con lo que somos, empezaremos a disfrutar pequeñas cosas, a afligirnos y preocuparnos menos por otras y a regalarnos detalles que alimentan nuestra alma y fortalecen el espíritu reconociendo en Dios la grandeza de su creación.  

Esta noche, cansada del afán del día, con miles de cosas por resolver y empapada bajo la fuerte lluvia mientras esperaba por entrar a la casa, decidí no resistirme al momento y rendirme ante el torrente. Tras años sin bañarme bajo la lluvia me di el chance de disfrutar de ella. Para cuando me abrieron la puerta había olvidado porque esperaba y sobre todo, borre por completo la necesidad de ser socorrida en todo lo que me esperaba para poder cerrar el día. En un instante hice una cita conmigo misma y decidí sonreír. Solo me tomó unos minutos, entonces porque esperamos? hagámonos el día y aprendamos a reír con nosotros mismos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

ADMIRO.

Admiro a quien ha fallado y sabe rectificar,a quien ha herido y se atreve a pedir perdón, al que cae y reune las fuerzas para levantarse, a quien contra todo pronóstico emprende un camino sin temor a devolverse. Reconozco un gran valor en quien no teme a equivocarse por expresar lo que piensa, siempre que lo haga respetando el derecho de los demás, a quien puede cambiar de opinión sin prejuicios, a quien ríe sin motivo aparente, al que escucha atento antes de hablar. Me encantan los que motivan, aquellos que no conocen la envidia, los que se entregan, los que no esperan sin tener que dejar de dar. Admiro a los auténticos , esos que su fuerza está en la simpleza de la humildad, a los que no siguen el resto, sino el fundamento de su felicidad.

Mi principito

Aún no llegas y ya vas dejando en mi un deseo enorme de sonreir. Mi nuevo pedacito de luz que se une al existente para formar el complemento perfecto de este equipo que solo hizo desearte. La razón que añadio nuevas fuerzas a nuestro diario vivir. El rostro de la misercordia de Dios que aun en circunstancias inesperadas muestra su gloria para decirnos que TODO es en su tiempo perfecto. Ni mas ni menos, SU tiempo. Aún no te conocemos y ya haces falta, tu espacio se hizo desde el momento en que supimos que estabas, tu lugar esta guardado para ese hermoso dia en que llegues a contarnos las maravillas que Dios tiene para nosotros a traves de ti. Tu papá, Juancho Elias y yo te esperamos principito.

Mi chiquito: Joan Marco Curiel Peralta

Increíble cómo te mueves dentro de mí. No paras ni un segundo y cuando no te siento he tomado el hábito de tocar mi vientre de manera que logres un movimiento que me haga sentir acompañada. Siempre te la ingenias para hacerme sonreír mientras trabajo o cuando trato de descansar. Con tu llegada se confirmo el propósito de Dios en mi familia. De extenderla, de afirmarla, de ser instrumento de Dios en la tierra para su obra. Se confirmo la palabra de Dios en nuestra familia cuando dijo "Varones de Dios que servirán al Ministerio". Dios se encargo de mostrar tu llegada pero no fue hasta meses después que vimos el milagro de tu existencia. Desde entonces nos preparamos para el día que estés, deseando ansiosos ver tu rostro y que ocupes la tercera cama junto a tus hermanos. Juan Elías te cuida mucho, está pendiente de que no haga fuerzas, desde ya coordina las tomas de leche y la manera en que te cargara. Jean Antonio es muy pequeño pero ya sabe tu nombre... Maco, así te dice :)....