Ir al contenido principal

Bauger





Casi todos lo  conocen o alguna vez habrán oído de él. Es Jorge Rolando Bauger o como le llaman los niños, simplemente Bauger.  Un hombre de virtudes y defectos, como todos. No creo que alguien haya evitado al menos un momento de tensión en su interlocución con don Jorge durante las prácticas en la escuela.  Casi todos tenemos una historia que contar.

Bauger es un hombre de fútbol. Pionero en RD con su escuela infantil y ahora en la recién formada liga  profesional con su equipo Bauger FC.  Su figura es enérgica a pesar de los años. Le encanta dirigir a los niños en campeonatos pero sobre todo le apasiona enseñar.  Puede estar entre dos competencias sin perder el hilo del juego en ambos lados. Defiende sus jugadores hasta de los padres, quienes tenemos estrictamente prohibido dirigir desde las gradas a los niños. Esa medida nos libera del rol controlador y figuras autoritarias, relegándonos a un no menos difícil papel como fanáticos de nuestros niños.

Bauger no tiene favoritos. Jamás te preguntará si estás al día en tus pagos o si tus botas corresponden a una marca especial. Para él poco importa si eres cercano a la familia o si compartes nacionalidad. No tomará en cuenta cuanto goles aportaste o la cantidad de veces que lo evitaste.  Su único interés es que transpires tu camiseta mientras disfrutas de jugar al fútbol. Él enseña disciplina, compromiso y respeto por el equipo.  Demanda que te involucres en el juego y conectes con tu equipo. Creo que esa es la clave entre un gran juego (ganado o no) y una goleada en contra. Esas últimas no le gustan.

Hoy pude presenciar al Bauger humano. Al que se le quiebra el pecho de ver un niño de bajos recursos disfrutando de estar en un campo de fútbol.  Justo le pedía la palabra cuando me dijo en su estilo argentino "Ahora no". Inmediatamente se bajó y abrió un bulto tan rápido como pudo para sacar una camiseta de la escuela. Se la colgó al improvisado pequeño aguatero del equipo. Era un niño no mayor de 5 años que maroteaba sin importar el sol ni su rol en el campo. Tampoco tenía que ver que éramos visitante en su comunidad. Solo disfrutaba de brindar agua a todos los jugadores de la escuela.  Luego de  ajustarle la camiseta, Bauger le brindó un fuerte abrazo de afirmación que le dio nuevos bríos al pequeño para seguir en su labor. La persona responsable del evento atinó con orgullo a expresarle  que ahora llevaba puesta una camiseta de Bauger. No pude captar el momento en fotos, no llevaba la cámara, menos celular. Ese día  había decidido dejarlo todo para conectar en el juego y fue justo la lección que me llevé y que me hace escribir estos párrafos.

Educar nuestros niños no es tarea fácil, sobre todo en tiempos de información masiva y cambios de estructura social. Esperas que en una escuela deportiva tus niños aprendan las mejores técnicas de la disciplina, pero nos llevamos la sorpresa de que nuestros niños aprenden más que eso. Se forman como individuos que pertenecen a una comunidad. Se hacen tolerantes con sus amigos y con ellos mismos. Aprenden a disfrutar el trayecto sin enfocarse en resultados, pero sobre todo respetan, se respetan y aprenden a valorarse.

La vida da vuelcos y quizás mañana mi niño decida seguir o no practicando el fútbol. No obstante, quiero aprovechar y expresar lo bien que me sentí de saber que en Bauger tenemos no solo un maestro del fútbol, sino también un instructor de disciplina y  buenos hábitos para la vida.  Que los niños aprenden de inclusión y de valorar lo mucho o poco que tengan. Aprenden sobre ser parte y conectar con el entorno, de involucrarse sin importar afiliación o clase social.

Impulsar a nuestros niños a practicar una disciplina deportiva o actividad artístico- literaria le favorece en su desarollo socio-emocional y crea momentos únicos como familia.  Vale la pena cada hora que nos cueste levantarnos temprano de mañana si eso complementará su formación como seres humanos y les regalará  momentos eternos de felicidad.

SP






Comentarios

Entradas populares de este blog

ADMIRO.

Admiro a quien ha fallado y sabe rectificar,a quien ha herido y se atreve a pedir perdón, al que cae y reune las fuerzas para levantarse, a quien contra todo pronóstico emprende un camino sin temor a devolverse. Reconozco un gran valor en quien no teme a equivocarse por expresar lo que piensa, siempre que lo haga respetando el derecho de los demás, a quien puede cambiar de opinión sin prejuicios, a quien ríe sin motivo aparente, al que escucha atento antes de hablar. Me encantan los que motivan, aquellos que no conocen la envidia, los que se entregan, los que no esperan sin tener que dejar de dar. Admiro a los auténticos , esos que su fuerza está en la simpleza de la humildad, a los que no siguen el resto, sino el fundamento de su felicidad.

Mi principito

Aún no llegas y ya vas dejando en mi un deseo enorme de sonreir. Mi nuevo pedacito de luz que se une al existente para formar el complemento perfecto de este equipo que solo hizo desearte. La razón que añadio nuevas fuerzas a nuestro diario vivir. El rostro de la misercordia de Dios que aun en circunstancias inesperadas muestra su gloria para decirnos que TODO es en su tiempo perfecto. Ni mas ni menos, SU tiempo. Aún no te conocemos y ya haces falta, tu espacio se hizo desde el momento en que supimos que estabas, tu lugar esta guardado para ese hermoso dia en que llegues a contarnos las maravillas que Dios tiene para nosotros a traves de ti. Tu papá, Juancho Elias y yo te esperamos principito.

Mi chiquito: Joan Marco Curiel Peralta

Increíble cómo te mueves dentro de mí. No paras ni un segundo y cuando no te siento he tomado el hábito de tocar mi vientre de manera que logres un movimiento que me haga sentir acompañada. Siempre te la ingenias para hacerme sonreír mientras trabajo o cuando trato de descansar. Con tu llegada se confirmo el propósito de Dios en mi familia. De extenderla, de afirmarla, de ser instrumento de Dios en la tierra para su obra. Se confirmo la palabra de Dios en nuestra familia cuando dijo "Varones de Dios que servirán al Ministerio". Dios se encargo de mostrar tu llegada pero no fue hasta meses después que vimos el milagro de tu existencia. Desde entonces nos preparamos para el día que estés, deseando ansiosos ver tu rostro y que ocupes la tercera cama junto a tus hermanos. Juan Elías te cuida mucho, está pendiente de que no haga fuerzas, desde ya coordina las tomas de leche y la manera en que te cargara. Jean Antonio es muy pequeño pero ya sabe tu nombre... Maco, así te dice :)....