Sábado 18 de abril y es el día 30 de mi cuarentena. Durante la madrugada puse empeño en levantarme a la hora planificada para hacer el aseo de la casa y lavar las ropas . Todo eso lo haría en tiempo récord. Me tocaba en paralelo, hacer el desayuno de los menores y la organización de la compra que amablemente me entregaría una amiga. Ella en realidad es parte de los ángeles de mi vida actuando en vivo.
Con mi casa organizada y luego del almuerzo, que dicho sea de paso no quedaban recetas por hacer por lo limitado de mi Menú, tocaba completar el homeschooling para el Kinder y Segundo de básica, de esa manera estaría a tiempo para el envío del reporte a las tías del colegio este día. Todo eso, mientras se interactúa con los chicos entre meriendas, separando pleitos, abrasándolos, peleando y todo lo que usted se pueda imaginar con 3 menores encerrados en una casa.
Completadas las tareas escolares, pasaría a la tercera parte de mi día; enviar el examen virtual a los alumnos de la universidad y asegurarme de colocar las notas que arrojaran los resultados finales del cuatrimestre.
Pretenciosa yo, aspiraba una siesta y tiempo de ocio (uno de mis hobbies), para luego retomar la cuarta parte del día: la cena y el momento más amado por mis hijos, hablar mientras tengo sueño.
No sé en que parte de mi cabeza quedaba chance aún para algo del trabajo y empezar el Lunes un poco adelantada. El caso es que de todo, no hice nada, o casi nada.
Poco del plan funcionó. Me levanté más tarde que nunca por no dormir pendiente a la hora. Los students at home iniciaron con las clases pero decidieron arreglar el área de juego, cosa que jamás se les ocurre aunque se los ruegue. Se me fue el tiempo atendiendo un imprevisto técnico para el examen virtual. Gracias a mi segundo ángel del día, pudimos almorzar, porque el tiempo de arreglar la compra se extendió entre regueros y defender a los dos menores de exponerse al peligro de la compra sin desinfectar. Aquello fue monumental y debo agradecer la ayuda de mi hijo mayor. La cocina quedó clausurada por el desorden.
Justo ahí empecé a enviar los exámenes a los estudiantes y nueva vez el big brother terminó empoderándose dándole la comida al menor. El mediano tuvo que pasar a ducharse por tocar todo lo que NO podía. Se enviaron los exámenes pero de notas no supe. Pospuse el registro para el próximo día. Cero casa asea, nada de ropa lavada, una sobre dosis de Play4 para mis bendiciones y yo terminé a las 5 de la tarde sentada en mi balcón mirando al vacío sin ninguna pretensión o remordimiento.
Fue en ese momento que me di cuenta que mi sistema hoy decidió hacer Break Down. Quizás después de 30 días no planificados era de esperarse.
En medio del colapso sin remordimientos entendí que éste estado alerta no es necesariamente lo excepcional, es precisamente mi realidad - poco o más - lo que hacemos día a día pero con ayuda de otros; el colegio, el fútbol, los días de los chicos con papá, nuestra ayuda en casa, en fin, somos responsable de echar a caminar nuestros días y por la gracia de Dios podemos conseguir ayuda. Para otros lo normal es hacerlo solos siempre. Quizás al día 30, justo cuando se supone se hace el hábito, mi sistema me hizo entrar en razón y entendí que debo hacer las cosas como mías, no añadir stress esperando que pase el tiempo para entregarlas.
Enseñar y cuidar a los chicos es responsabilidad de los padres, solo que por razones distintas y hasta validas, buscamos por ayuda. Gestionar la casa, alimentarnos y cuidar nuestra vestimenta, también es nuestra responsabilidad, solo que de igual manera buscamos ayuda. No es una crítica al soporte por parte de terceros y grupos de apoyo, sobre todo en padres que trabajan fuera de casa, todo lo contrario, solo que cuando todo termine debemos cuidar mantener lo que hemos ganado y es conectar en casa con la cosas que usualmente podemos delegar.
Sábado 18, 7PM y sigo en fase de brake down. Quizás, si rompemos el paradigma y dejamos de asumir que ejecutamos esas cosas delegables como algo excepcional, podremos ver este tiempo -dentro de todo lo especial - como menos complejo dentro de nuestra casa. Con esa visión la planificación será mas efectiva y los brake down vendrán a ser normales y legítimamente panificables.
SP
Me encantó Sofi!!!.
ResponderEliminarUn día a la vez. Vivirlo, disfrutarlo con sus altas y sus bajas. Poniendo todo tu amor en obras. Amor a tu família y a ti misma.
Mañana Dios te regalará 24 horas para que inicies el plan otra vez
Se te quiere.